Por: Daygorod Fabián Sánchez
Al iniciarse el año 1984 una de las tareas a efectuar por parte del Gobierno de Salvador Jorge Blanco era evitar que la nación perdiera la fe y la esperanza, en la solución o el abordaje de los problemas nacionales.
Claro, de forma innecesaria se confundió la fe y la esperanza con un optimismo excesivo, creador de falsas expectativas.
Es muy común que los gobiernos pierdan la noción de una cosa y de otra y en estos tiempos con el despliegue de publicidad se raya en lo ridículo vendiendo una realidad inexistente, en aquel entonces eso también era posible con la radio y la televisión tradicional.
En vez de decir que todo estaba en buen camino, se debió decir que vendrían tiempos de estrechez pero que con austeridad y sin amor al boato se podría superar.
Lamentablemente no fue así y lo demás es historia conocida.
Hoy hay muchas diferencias pero también muchas similitudes. Creo que el gobierno debe enfocarse en un plan de austeridad que direccione mejor los recursos pues estamos en tiempos difíciles y vendrán peores.
