Por Ramón Alberto López Ynoa
Desde que Víctor Mateo anunciara sus aspiraciones a ser diputado de la República por la provincia de Barahona ha generado grandes expectativas en los distintos estamentos de la población barahonera. El dinamismo con el que se ha presentado, en una primera etapa de su estrategia política, ha hecho que los demás aspirantes también se hayan lanzado al ruedo de la competencia electoral.
Si damos un vistazo a las credenciales de este joven profesional del
derecho, con condiciones académicas, intelectuales y administrativas
suficientes que legitiman sus aspiraciones, nos daremos cuenta que su perfil se
adecua, así como encaja una pieza al rompecabezas al que pertenece, a la
configuración de la actual sociedad dominicana, específicamente, a la
barahonera, a la que va a representar en el congreso Nacional.
Abogado, escritor, catedrático de dos prestigiosas universidades del
país, la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y la
Universidad Iberoamericana (UNIBE), profesor invitado en programas de maestría
en el área del derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), así
como su vasta experiencia en la administración pública, son suficientes
acreditaciones que hacen de Víctor Mateo el candidato que representaría
dignamente y con altos niveles de profesionalidad a la provincia de Barahona en
la llamada Cámara Baja.
También es escritor, coautor del texto “50 años de Construcción
Democrática”, y con decenas de artículos publicados en la Revista Global y en
la prensa nacional.
Mientras la sociedad de hoy se deslumbra con el chat GPT 4 AI, con Sophía, la humanoid robot, la región Enriquillo, de la que Barahona es parte, presenta un desarrollo desigual, con casuchas de tablas y techadas con pencas de palmas, y el 59.6% de su población con un Índice de Calidad de Vida con niveles I y II y sólo el 20.1% de los hogares tiene techo de concreto. De ahí se origina la espera de una población pobre de que sus representantes le satisfagan sus necesidades básicas, pero, un diputado lo que hace es legislar, fiscalizar y controlar en representación del pueblo que lo eligió, y otras cosas que haga, las hace en adicción a estas funciones esenciales.
Para legislar y someter iniciativas de ley y de resolución de alto
interés de la nación, Víctor Mateo exhibe altos niveles de competencias en el
área del derecho con máster en Derecho Internacional de la Empresa, diplomados
en Derecho Procesal Civil y Derecho Laboral, máster en Defensa y Seguridad
Nacional, y doctorando en Administración, Hacienda y Justicia en el Estado
Social.
Exhibe credenciales en Estudios Políticos Electorales, en Geopolítica,
diplomado en Gerencia y Formulación de Proyectos y diplomado en Pedagogía
Universitaria.
No obstante, pudiera pensarse que Víctor Mateo no tiene experiencia en
asuntos legislativos, pero, no es así, pues ha sido coordinador de la Unidad de
Poder Legislativo del Observatorio Político Dominicanos (OPD) función desde la
que se “codeó” con los diferentes actores del Poder Legislativo y debatir
temáticas del ámbito del primer poder del Estado Dominicano.
Sus estudios en derecho de la Administración del Estado prometen una
actuación en materias de fiscalización y control en el marco de lo profesional
contrario a la actuación intuitiva y refleja de quien no exhibe una formación
sólida en el campo en el que se va a desempeñar y que no sabe qué tiene entre
sus manos.
Su sensibilidad social se potencializó con su paso por la Unidad de
Políticas Públicas, de la que fue coordinador, al constatar las
situaciones por las que atraviesa el pueblo llano en áreas sensibles como
la salud, educación, empleo, pobreza, vivienda, crimen, entre otros
aspectos.
Sólo nos queda preguntar, ¿se puede pedir más de alguien que aspire a
ser diputado de la República?

