Santo Domingo.-Estoy estudiando aquí por falta de cupos, pero no recibo clases”, comenta un estudiante vestido con el informe escolar: camiseta azul y pantalón caqui, al referirse a una escuela pública que tiene 12 años en construcción, situada en el sector Valle Encantado, municipio Los Alcarrizos.
Allí, dentro de un salón, sin energía eléctrica, ni ventilación y pizarra, decenas de estudiantes —todos menores de edad, entre niños y niñas— reciben clases ‘improvisadas’ sentados en pedazos de bloques de hormigón, sillas plásticas, latas de pintura, así como en cubetas grandes o guacales.
Durante las horas de docencia informal, muchos de ellos toman apuntes de matemáticas o gramática en sus cuadernos, utilizando sus piernas como apoyo para escribir. Sin la ayuda de recursos pedagógicos o educativos, dos profesoras, una de ellas estudiante universitaria, hacen lo que está a su alcance para impartirles las clases, pero no es tarea fácil.
Es un día soleado del lunes 16. Las agujas del reloj o la hora digital del teléfono marcan las 9:40 de la mañana. Otro grupo de alumnos juega y corre sin parar por encima del piso de tierra con gravilla en el interior del plantel, que cuenta con dos edificios de lado y lado y un pequeño pabellón.
Además de las paredes en concreto, ya atrincheradas, como medida de seguridad, una puerta construida con hojas de zinc es la que asegura la entrada principal.
El tiempo pasa y los estudiantes más adultos deciden irse de la escuela. No saben qué hacer. “Vengo a perder el tiempo”, dice el alumno, de 14 años, que conversó . De momento, el centro educativo carece de un cuerpo docente y administrativo, ya que aún no ha sido inaugurado.
Al igual que este joven, quien prefirió guardar su identidad, hay otros más que se quedaron sin cupo en otras de las escuelas cercanas a Valle Encantado, debido a la sobrepoblación y a la falta de más instituciones educativas.
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