En
la Corporación del Acueducto y
Alcantarillado de La Vega (CORAAVEGA) abunda
el abultamiento de la nómina
pública de esa institución, con decenas de personas que ni siquiera asisten a
sus labores, convirtiéndose en botellas y en instrumentos del clientelismo
político en esa provincia.
También las irregularidades en licitaciones para
construcción y ampliación de acueductos y alcantarillados en la provincia La
Vega arropa a esta institución, que está instrumentada en hacer más eficiente
las principales actividades relacionadas con el servicio del agua en La Vega.
En un reportaje de N Investiga se muestra las
irregularidades bajo la gestión de Iván
Tarquino Vladimir Viloria Peña, quien se identifica y firma como
arquitecto, pese a que en el CODIA establecen
que el funcionario no tiene exequatur, y en la Universidad Católica del Cibao
no hay constancia de que se haya graduado.
Las irregularidades sobre Viloria Peña
llegan a tal punto que él mismo es el presidente
del Comité de Compras de CORAAVEGA, convirtiéndose en juez y parte
en las licitaciones de miles de millones de pesos que realiza esa entidad en la
provincia cibaeña.
Leer mas:https://www.ahoranoticiasrd.com/2024/03/uno-3600-reos-se-fugan-de-la-carcel-de.html
Nómina
abultada y botellas
El cuestionable manejo se ha extendido
a su función pública. Así lo confirma este mensaje que el director general de
Coraavega, ingeniero Julio César Peña,
envía en mayo de 2023 el grupo de whatsapp institucional envía al presidente
del Consejo de Directores.
“Lamento
informarle que este mes no se pagara no sabemos cuándo, porque se discute unas
botellas que solicité sacar de nómina hace muchos meses y el presidente protege
a esas personas que no rinden ninguna labor a la institución. Es injusto que al
año la institución gastara más de 5 millones de pesos en botellas en un solo
departamento”.
Dentro de la nómina de empleados
fijos, que pasó de 317 en 2020
a 450 en 2023 aumentando 133
empleados, tenemos un listado de decenas de botellas pero para fines de
esta investigación confirmamos al azar algunas de ellas que oscilan entre 10
mil y 40 mil pesos. Esto representa un aumento de 72%.
Ejemplo de botella es Laura Virginia Rivas Durán, nombrada como
supervisora comercial con 20 mil pesos de hecho hace tiempo que no va. Otro es Miguel Arias Marte, nombrado como
promotor social con 12 mil pesos, cuando el horario laboral lo cumple como
enfermero, como él mismo confirmó vía telefónica, al revelar el hospital donde
trabaja. Y José Martin Santos Sánchez,
nombrado como codificador de catastro con un salario 20 mil pesos. Esta es su
respuesta al preguntarle su lugar de trabajo.
Irregularidades
en licitaciones
Las irregularidades no solo se limitan
a usurpar una profesion y utilizar la institución para el clientelismo
político. De un grupo de contratos que Coraavega ha suscrito, llama la
atención el otorgado mediante el proceso CORAAVEGA-CCC-LPN-2021-0003 para la
construcción del acueducto Las Cabuyas y la ampliación del acueducto de Sabana
Rey por más de 256 millones de pesos adjudicado el 15 de marzo de 2022 al
Consorcio Ingeniería Natural del Agua (Inna).
La empresa fue constituida en enero de
2022, poco menos de un mes después de publicarse el proceso, el 13 de diciembre
de 2021. Como si fuera poco, la propietaria es Sobeida Perdomo, mencionada en
reportajes que hemos realizado sobre irregularidades en la gestión de Alberto
Holguín en INAPA en 2015.
Luego de este reportaje, la ingeniera
Sobeida Perdomo y el director de INAPA fueron acusados de prevaricación, soborno
y estafa al Estado, pero descargados en agosto de 2017 por supuesta falta de
pruebas.
Algo que mueve a suspicacia es que las
empresas que conforman este consorcio no figuran en el contrato de ejecución de
las obras en Las Cabuyas y Sabana Rey. Y en ninguna parte de los documentos de
la licitación.
El contrato no tiene los sellos de las
dos empresas, sino del consorcio, cuya representante no es la cuestionada
ingeniera Perdomo sino el ingeniero José Santiago Gil Balbuena, quien confirmó
vía telefónica su posición dentro del consorcio.
Otro elemento que llama la atención
que para una obra de tantos millones solo tres empresas participaron, dos de
ellos a título personal y el consorcio en cuestión, que logró ganar las dos
obras a raíz de un cambio hecho al pliego de condiciones luego de iniciado el
proceso que los pocos oferentes no se enteraron.
Estos dos lotes, uno por 213 millones
para el acueducto Las Cabuyas, y el segundo, para la ampliación del acueducto
Sabana Rey por 42 millones.
En este caso se podría hacer si se
demuestra que el equipo y el personal a utilizar en cada lote son distintos y
no afectará la fecha de entrega de la obra.
Sin embargo, esto no se pudo comprobar
debido a que CORAAVEGA no subió a la página de compras los sobres A y B, como se
acostumbra una vez finalizado el proceso.
La falta de transparencia en CORAAVEGA
ha sido una constante. Incluso en mayo pasado se cuestionó la licitación de la
construcción del alcantarillado de Jarabacoa por RD$7,800 millones de pesos.
Representantes del CODIA
entendieron que los requisitos exigidos evidenciaban una intención de asignar
la obra a un contratista en particular.
